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Servicio de Taxi para Aguilar de Campos

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Información sobre Aguilar de Campos

La salida de población ha sido uno de los males endémicos de la comarca de Tierra de Campos. Las precarias condiciones de vida que acarreaba la estructura económica tradicional no ofrecían demasiados alicientes para quedarse. Demasiado a menudo se sucedían periodos de penuria, provocados por la pérdida de las cosechas. Si estas no aportaban apenas excedentes en los años en los que llegaban a buena sazón, bien podemos deducir que nos encontramos ante una comarca inicialmente superpoblada en relación con tipo de economía y a la estructura de la propiedad imperante en la misma.

La emigración se ha erigido desde siempre en válvula de escape de las tensiones destiladas por la dialéctica población-recursos. Durante los dos primeros decenios del siglo XX la migración vino dada por la incidencia de la filoxera, que destruyó la mayor parte del viñedo castellano.

Las salidas de población mantuvieron su vigor en los años treinta dada la especial situación socio-económica del país. Entre 1940 y 1959 el proceso se atenuó sensiblemente, registrándose los índices más bajos de todo el siglo. Son los años más duros de la posguerra: aunque la situación en Tierra de Campos era mala, no era mucho mejor en otros lugares.

Si bien hasta ahora la migración no propiciaba un descenso significativo en el número de efectivos, los nuevos factores de índole económica, van a inducir un brusco giro al proceso. Tales factores son, por un lado la abundancia de mano de obra y el proceso de mecanización fulgurante, y por otro la aparición de las fábricas en el medio urbano. Estos tres factores logran sincronizarse de forma tal que eclosionarán en el gran éxodo rural desencadenado a partir de 1955, que marca el inicio del éxodo rural que se prolongará hasta los años setenta. En el exterior las cosas estaban mejorando, existían mejores perspectivas, y durante el quinquenio 1961-65 el fenómeno migratorio alcanzó su mayor intensidad a la par que, en las ciudades, se estaban creando miles de puestos de trabajo.

El Plan de Estabilización de 1959 favoreció esta corriente migratoria al abrir las puertas de Europa a los trabajadores españoles. A ello se unen las malas condiciones internas, agravadas por unas malas cosechas en 1960 y 1961.

Estable hasta los años 50, la población de Aguilar sufre en el cuarto de siglo posterior unas pérdidas demográficas brutales, cifradas en 399 efectivos. Entre 1955 y 1970 el número de los que abandonan el pueblo representa el 38 por 100 de la población que había en 1955. La década de los sesenta supone la pérdida del 27 por ciento de la población, pasándose de los casi 900 habitantes en 1960 a los 650 que se contabilizaron diez años después.

El ritmo comienza a decrecer a partir de 1965. La capacidad de emigración va quedando agotada, pero continúa la pérdida de efectivos en un proceso en el que el envejecimiento de la población y la escasa natalidad comienzan a cobrar protagonismo. En 1979 la población de Aguilar era tan sólo el 53,83 por ciento de la existente en el año 1900. Un dato concluyente es el de la densidad de población: en Aguilar se ha pasado de 20,28 habitantes por kilómetro cuadrado en 1900, a menos de 8 en la actualidad. Los datos para el conjunto de Tierra de Campos son muy similares: la variación de la población entre los años 1950 y 1985 es de una relación de 100 para la primera fecha y 53,42 para la segunda, lo que supone una disminución de efectivos de casi el 50 por ciento.

A partir de aquí el panorama no deja de ensombrecerse: el propio crecimiento vegetativo (es decir, el saldo entre nacimientos y defunciones) dará lugar a cifras negativas.

Una de sus peculiaridades que casi ha pervivido hasta hoy son las bodegas, un tipo de viviendas excavadas en la ladera de la parte superior del pueblo (El Castillo). Hasta los años 60 una pequeña parte de la población de Aguilar vivía ahí.

Antiguamente se llamaba Castro Mayor (por el antiguo castillo de tapial que dominaba el lugar, ahora desaparecido). Conserva varios monumentos relevantes, entre los que destaca un rollo gótico o picota situado en la plaza, de finales del siglo XVI, de siete escalones y pedestal hexagonal, acabado en adorno de bezantes, un segundo cuerpo cilíndrico rematado a modo de capitel con restos de gárgolas terminado en forma cónica, y decorado con sencillas bolas o perlas.

Aguilar contaba con cuatro iglesias parroquiales:

Santa María, construida en el año 1578, de cantería.
San Pedro (ahora derruida), construida a base de ladrillo.
San Andrés.
San Esteban (desaparecida en torno a 1775).

La fundación de estas parroquias es anterior al año 1180, y estuvieron atendidas por un cabildo de 22 eclesiásticos. En el año 1200, Aguilar de Campos pasó del reino de León a manos de los Almirantes de Castilla, quienes ejercieron su jurisdicción en el municipio hasta el siglo XVII. En 1389 Juan I de Castilla donó la villa de Aguilar de Campos a Don Alfonso Enríquez.

La patrona de la villa es la Virgen de las Fuentes.

Lo que no te debes perder Aguilar de Campos

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